Protocolo de Kyoto
Protocolo de Kyoto y Mercado del Carbono
1- Cambio climático y Protocolo de Kyoto
Como consecuencia de la mayor información y certeza científica disponible, y de la seriedad de los pronósticos referentes al problema del cambio climático, este ha logrado captar fuertemente la atención de la comunidad internacional durante las últimas décadas, pasando a integrar la agenda mundial. Lo anterior se ha traducido en acciones concretas destinadas a enfrentar el fenómeno y mitigar sus consecuencias negativas. El Panel Intergubernamental de las Naciones Unidas, conocida más bien con las siglas en inglés IPCC (Intergovemmental Pannel on Climate Change), se estableció en 1988 por la Organización Meteorológica Mundial (WMO) y el Programa Ambiental de las Naciones Unidas (UNEP). El primer objetivo del IPCC fue publicar un informe relacionado a determinar si las acciones humanas podrían conllevar a un cambio climático. Este primer informe conocido como SAR se publico en 1990, la investigación generada conllevó a que en 1992 durante la Cumbre de la Tierra realizada en Río de Janeiro se creara la convención marco de las naciones unidas sobre el cambio climático (UNFCCC por sus siglas en inglés). La principal misión de la convención fue establecer el inventario nacional de gases de efecto invernadero. De manera posterior el trabajo realizado por la UNFCCC dio pie a establecer el Protocolo de Kioto que establece, por primera vez en un instrumento internacional, obligaciones de reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero para 37 países industrializados (países identificados en los Anexos I de la Convención y B del Protocolo). La entrada en vigencia del acuerdo, el año 2005, marcó el inicio del primer periodo de cumplimiento, en donde dichos países deberán cumplir con objetivos específicos de reducción de emisiones para el año 2012. Dicha cantidad corresponde, en promedio, a un 5,2% por debajo de las emisiones que cada país tenía al año base, que corresponde en la mayoría de los casos a 1990.
Figura 1: Signatarios de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
Entre las medidas que el Protocolo de Kyoto establece se encuentran, por primera vez en un tratado multilateral de esta naturaleza, mecanismos de mercado y costos para facilitar el cumplimiento de los compromisos de reducción de emisiones por parte de los países desarrollados. Son los llamados mecanismos flexibles, en donde subyace como fundamento un postulado clásico de la economía en virtud del cual se asume que el costo total de cumplir con una determinada meta será menor en la medida que se le permita flexibilidad a los agentes regulados, efectuando reducciones no uniformes hasta igualar los costos marginales de reducción entre todos los agentes. Para ello se permite transar en el mercado los excedentes y los déficits acumulados en cada caso con miras a cumplir con los compromisos individuales.
Los mecanismos flexibles creados por el Protocolo de Kyoto son el comercio de emisiones, la implementación conjunta y el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL). Este último es el único en el cual pueden participar los países que no se encuentran obligados a reducir emisiones en virtud del Protocolo de Kyoto, entre los cuales se encuentra Chile. El MDL permite a países y empresas invertir en proyectos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en países no industrializados (o países no Anexo I). Estos proyectos de reducciones de emisiones generan créditos de emisiones que los países industrializados pueden adquirir y posteriormente hacer valer como reducciones propias. A su vez, el MDL tiene por objeto que los países que no forman parte del Anexo I puedan también participar de alguna forma del comercio de emisiones, adquiriendo nuevas tecnologías y capacity building, contribuyendo a la mitigación del cambio climático y a alcanzar el desarrollo sustentable – fin último de la Convención Marco, del Protocolo de Kyoto y de todo el régimen del cambio climático.
Sin embargo, el costo de esto puede ser muy elevado, lo cual dificulta que los países cumplan sus metas. Debido a esto, el protocolo creó el “mercado del carbono”, un mecanismo internacional de descontaminación para reducir emisiones. Esto consiste en tranzar reducciones, como un bien canjeable y pueden ser vendidos a los países del Anexo 1 para que puedan cumplir sus metas de reducción. El protocolo de Kioto dice que no importa en qué parte del mundo se eviten las emisiones de GEI, en el “mercado del carbono” se permiten transacciones entre países muy distantes geográficamente.
La clave para que existan transacciones son las reducciones, y estas deben ser reales, mesurables, de largo plazo y adicionales a lo que hubiese ocurrido en ausencia del proyecto.
Cabe destacar que el MDL es suplementario a las propias acciones (por medio de medidas internas e implementación conjunta) y de ninguna manera las reducciones de emisiones pueden ser totalizadas por medio de esta herramienta.
2- CERs y VERs
Por una parte existen las Reducciones Certificadas de Emisiones (CERs de sus siglas en inglés), las cuales son más conocidas como “Bonos de Carbono”. El CER es la unidad con la que trabaja el MDL y corresponde a una tonelada métrica de dióxido de carbono equivalente (ver equivalencias en Tabla 1). Los CERs se comercializan a través de un contrato compraventa de las reducciones de emisiones, resultantes de un proyecto MDL.
Tabla 1: Tabla de equivalencia de los GEI con Potencial de Calentamiento Global
| Gases Efecto Invernadero | Equivalencia en CO2 |
| CO2 | 1 |
| CH4 | 21 |
| N2O | 310 |
| HFC | 740 |
| PFC | 1300 |
| SF6 | 23900 |
Por otro lado, se pueden realizar proyectos de Reducciones de Emisiones Voluntarias (VERs de sus siglas en inglés), entendido como resultado de un proceso de intercambio voluntario de emisiones.
3- Vendedores y compradores
Los compradores de CERs son países o empresas que forman parte de los países Anexo I (industrializados), que desean cumplir con sus calendarios de reducciones, mediante la compra de CERs.
Posteriormente la compra de bonos de carbono toma fuerza debido a que las empresas desean voluntariamente reducir emisiones en especial para reducir su huella de carbono (carbon footprint).
La Huella de Carbono es la cantidad de emisiones que recae sobre una empresa o individuo al fabricar o consumir un producto. Países como el Reino Unido, Francia y Alemania, entre otros comienzan a exigir certificación de emisiones de carbono.
Esto implica que países como el nuestro se deban ajustar a estos nuevos altos estándares internacionales para poder comercializar sus productos. Para ellos los las empresas deben cuantificar, reducir y compensar las emisiones de sus productos (ver Figura 2).
Los bonos de carbono permiten compensar las emisiones producidas hasta obtener un producto cero emisiones. Un ejemplo de éxito es Viña Cono Sur que adquirió bonos para reducir su huella.
Figura 2: Proceso para obtener productos cero emisión
Los vendedores de CERs son países o empresas No Anexo I (en vías de desarrollo) que desean realizar un proyecto de reducción de emisiones con el objetivo de vender los CERs generados.